MARGUERITE PORETE
El Alma anonadada
vive de sobra...
Pero el alma apegada
vive de obras, de sobras...
No vive nada...
El Alma liberada
vive en la luz,
vive en la sombra,
porque allí está el misterio
del Todo de la Nada...
El Alma aniquilada
en sí misma perece
convirtiéndose en nada, desaparece...
Y en los brazos del Señor
infinitamente crece...
Jesús María Bustelo Acevedo

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